AGORA (y III) la película

Por , 25 noviembre 2009 10:36

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Finalmente se estrenó la película y, a juzgar por las estadísticas, muchos hemos sido ya los que la hemos contemplado.  Demostrado queda que Alejandro Amenábar sigue rayando la perfección en cada proyecto. No podía haber nadie más capacitado para llevar a cabo la primera superproducción española y salir vivo del trance. Con una historia poderosa, basada en hechos reales, y un diseño de producción impecable, podemos disfrutar de más de dos horas de cine bien armado, sin un solo resquicio para la flaqueza en lo que se refiere a los aspectos técnicos y artísticos: maravillosa la recreación de Alejandría y su Biblioteca, lamentablemente desaparecida, pisoteada por el fanatismo y la ignorancia.
No obstante, la cinta presenta, a mi juicio, una falta de profundización en los personajes y, en general, un tono algo frio en el desarrollo del guión, que me hicieron salir del cine algo desencantado (las espectativas eran altísimas, ya lo sé).  No parece que se haya logrado plasmar el tremendo drama, la injusticia y la inmoralidad con la que actuaron determinados personajes, motivados por el ansia de poder, manipulando las creencias religiosas de la gente, para conseguir sus propósitos y que tuvieron como consecuencia la cruenta muerte de Hypatia.  La película, está falta de intensidad, excepto quizá la escena en la que Cirilo pone a Orestes a los pies de los caballos y la otra final de la muerte de la filósofa (muy inteligente, como ya hiciera en Mar Adentro, con la carga justa de dramatismo y llena de poesía, caminando con firmeza en ese estrecho carril del que muchos se salen hacia lo lacrimógeno o lo macabro).
No diría yo que Rachel Weisz no está a la altura de su papel pero, no obstante, me parece que no da de sí todo lo que tiene. Muy creible en la parte en que ejerce de astrónoma que, sin embargo, parece la menos interesante salvo para amantes de la ciencia. Mas no me conmueve en su faceta de defensora de la libertad de pensamiento y de la justicia o de la igualdad de la mujer (ya dije aquí que me pareció maravillosa en El Jardinero Fiel, quizá la mejor comparación posible, con un papel bordado. si pienso en una luchadora que lleva hasta el final sus ideales de justicia con dulce determinación, la veo a ella). Al final pesa más su faceta metafísca, casi mística, su alrededor el mundo se desmorona bajo luchas fratricidas y ella parece indolente, incluso a su propio martirio.
En todo caso, echo de menos actores que le den la réplica adecuadamente a la protagonista. Ignoro si fue por presupuesto, pero faltó algún actor de peso que pudiera echar un pulso a la Weisz: Max Minghella, como Davo, carente de todo carisma, tiene un talento actoral tan débil como su físico y sólo esboza un personaje, con grandes posibilidades interpretativas no llegando a resultarme creible su profunda lucha interior. Más acertados me parecieron Sammi Samir y Oscar Isaac en sus respectivos roles de Cirilo y Orestes que, sin embargo (especialmente el primero) parecen necesitar más minutos de metraje de los que disfrutan. Para dar un poco de cordura a todo esto tenemos al veterano actor francés Michael Lonsdale (El Nombre de la Rosa, Munich) que da vida a Teón, padre de Hypatia y director de la Biblioteca, en su habitual línea de gran secundario. Para mí la gran sorpresa actoral de la película es el israelita Ashraf Barhomn, bastante inédito fuera de su país, en su papel de Amonio quien, a mi juicio, borda esa determinación rayana en el fanatismo que debió de ser propia de los primeros cristianos, en una mano un mendrugo de pan para dar al pobre y con otra la piedra que arrojar a los opresores.

Entonces, si la película tiene todo lo necesario para romper en un clásico del cine (argumento, producción, dirección, actores…) ¿por qué se me queda corta?: por su tibieza. Creo que la película narra el conflicto, casi inherente a la humanidad, entre ciencia y religión (cualquier religión), entendiendo la religión no como el medio por el que la persona pone su fe en algo que le infunde una serie de principios morales según los cuales desarrollar su vida, sino esa religión politizada que ha sido utilizada por gente poderosa para manipular el pensamiento de los pueblos y, a ser posible, anularlo y esto, a lo largo de la Historia, obviamente ha chocado con la Ciencia, como expresión del pensamiento racional y la formulación del orden natural, por encima de prejuicios y doctrinas morales.  Hasta ahí el argumento es poderoso y atractivo pero, de fondo, existe en la historia de Hypatia el conflicto concreto entre paganismo y cristianismo, donde, por esta vez, los cristianos son los “malos”.  Al estrenarse la película, mucha gente, alguna muy reputada y con bastantes seguidores, tacharon la película de anticristiana, atea, propagandista y otras lindezas.  Me pregunto, qué habrían dicho si la película hubiese sido más cruda y narrado de manera más dramática los hechos (históricos, innegables) poniendo el dedo en la llaga del auténtico martirio que sufrió la filósofa por sus ideas: Hypatia fue torturada y lapidada por fanáticos instigados por el patriarca cristiano de Älejandría, Cirilo (a la sazón, santo), con el consentimiento de las autoridades políticas quienes vieron en el abrazo a la nueva religión, una forma de perpetuarse en el poder: La dejaron sola. Esta historia me recuerda a otra…
Pero bueno, ¿a qué viene rasgarse las vestiduras por ello? Santos, con todas las religiones por apellido, han cometido atrocidades desde el principio de los tiempos. Esto hoy en día debería estar ya superado y tendríamos que asumir que la Religión es interpretada por el ser humano, falible, a veces, malintencionadamente y criticar o señalar esto, no implica poner en crisis la raiz de la fe en que dicen basarse, sin duda, bien entendida por la mayoría. 

En todo caso la película, producida en nuestra España, a mi juicio, ha sido tibia: ¿los productores han tenido miedo de tirar piedras contra su tejado?, ¿hubo presiones?, ¿autocensura?. Puede ser.

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8 Responses to “AGORA (y III) la película”

  1. Keiko dice:

    Aprovecho este espacio para comentar mi particular boicot al cine doblado-destrozado. Si pago por ver una película no entiendo porqué he de soportar las voces de los actores de doblaje y perderme, por tanto, la interpretación de los protagonistas. Que no oso yo a aspirar a que desaparezca del todo, aunque firmaría por ello, pero por lo menos que existiera una sala en V.O.S en la provincia.
    jpgalán, ignoro si viste la versión original de Agora, de no ser así, no sufras por la actuación de la Weisz, porque realmente no la disfrutaste. Esta es, evidentemente, una/mi visión absolutamente parcial.
    Porque, y ahí entro en cuestiones metafísicas, tal como apuntas en el artículo, ¿existe una única realidad objetiva o ésta es una mera ilusión de los sentidos? Me encantan los cotraejemplos de Gettier, sobre la creencia verdadera y justificada.
    Y propongo uno. Si me encuentro con alguien en Sevilla en día laborable, ¿puedo afirmar por ello que esa persona trabaja en Sevilla? Si confirmo que realmente esa creencia es cierta, ¿era por eso mi hipótesis a priori verdadera? ¿o fue fruto de la casualidad?

  2. jpgalan dice:

    A Keiko:
    Yo, en cambio, defiendo las películas dobladas. Reconozco que lo ortodoxo sería que yo, cinéfilo, dijera lo contrario y no es que no sea así, sólo que creo que las dos opciones son válidas. Aparte de la obvia limitación del conocimiento del idioma que muchos padecemos y la incomodidad de los subtítulos, creo que el trabajo de los actores de doblaje españoles, por tradición ha sido y es magnífico. En una versión doblada veo la interpretación física de unos actores y, al tiempo, la tonal de los dobladores, tan actores como los otros. Si no, ¿quién no tiene en la retina las voces de grandes dobladores que suelen interpretar habitualmente a las mismas estrellas y con la que suelen guardar un parecido en sonoridad?: Robert de Niro doblado Ricardo Solans, Harrison Ford con la maravillosa voz de Camilo García, Clint Eastwood con la gravedad que transmite Constantino Romero o Bruce Willis con el timbre de Ramón Langa; por no hablar de los clásicos como Matilde Conesa (Bette Davis, Lauren Bacall), Elsa Fábregas (Vivien Leigh, Katharine Hepburn…), Rafael Luis Calvo ( Clark Gable, Gregory Peck, John Wayne…), Rafael Navarro (Charlton Heston, Humphrey Bogart, Glenn Ford…), Simón Ramírez (Sean Connery, Gary Cooper, Gregory Peck, Henry Fonda…), en fin, y tantos otros. Daría para un buen post.
    En cuanto a los silogismos que planteas, confieso que la lógica nunca se me dio bien, lo cual es obvio, dado el estilo de vida que llevo, aunque voy mejorando con la edad, modestamente (sólo en en lo que a lógica se refiere, claro). No obstante creo que lo que parece obvio, si nos desnudamos de prejuicios, se convierte en una nube espesa, si miramos desde ellos, lo cual, por desgracia, ocurre las más de las veces.

  3. Keiko dice:

    Claro que todas las opciones son válidas. Pero disiento, discrepo y difiero respecto al resto. Si los actores españoles son buenos, vale, pues que se dediquen a actuar en el cine, teatro, haciendo anuncios o presentando concursos televisivos… Y si, hay actores de doblaje muy buenos, que incluso su voz era prácticamente igual a la del doblado, como es el caso de Jesús Puente: James Stewart llegó a decir algo así como “Pero si soy yo…”
    Por lo demás: siempre mejor versión original.
    Hace poco he visto Julie&Julia, y dudo mucho que la dobladora de turno sea capaz de llegar a la talla de Meryl Streep y su histriónico “Bon a petit”.

  4. jpgalan dice:

    A Keiko:
    Bueno, compruebo que su lexico es fluido pero me parece poco respetuoso su trato a los actores y actrices de doblaje. Una pelicula de Meryl Streep doblada no sera, para mi, mejor o peor, sera diferente (por cierto, me parece que suele estar magnificamente doblada, pero en fin…). Yo, a fuerza de ser constructivo, le pregunto por su opinion sobre Agora (doblaje aparte, gracias).

  5. Keiko dice:

    Siento no poder emitir ninguna opinión sobre Ágora porque no la he visto, aunque reconozco que lo he intentado: fui al Avenida de Sevilla el sábado con esa intención, pero ya no estaba en cartelera, así que la sustituí por “Si la cosa funciona”, donde me encontré con la genialidad de Woody Allen, perdida en sus últimas películas, con sus neurosis y su pesimismo intelectualizado, en un análisis sobre el amor y las relaciones de pareja rompiendo barreras sobre lo convencional, no solo desde el punto de vista social, si no también individual, yendo más allá de las etiquetas preconcebidas, de ahí “Si la cosa funciona…”, todo ello con una magistral ironía.

  6. Tεxvη dice:

    Agora o tal vez debería decir Hypatia, Rachel Weisz en este papel como en el Jardinero fiel encarna una Mujer, puede parecer algo lógico, pero es un Mujer con mayúsculas, fiel a unos principios y creencias, fiel desde la libertad, desde esa que te permite cuestionarte en cada momento en lo que crees. A veces, las distintas corrientes e ideologías ciegan a las masas y les hacen cometer atrocidades.
    No pienso que en este papel Rachel Weisz se le haya sacado poco partido como actriz, ¿en que papel una mujer sin perder la dulzura y la feminidad representa a la vez la inteligencia, la constancia, la fuerza…?.
    Para nada pienso se mostrase insensible ante la situación que le rodeaba, ¿Qué mujer en esa época es capaz de proteger a sus discípulos, independientemente de la creencia de cada uno, como ella hizo?, discípulos que luego carecieron de valor para defenderla o perdonar como ella hizo sin ser cristiana.
    Ella es la protagonista y si alguien le diera la replica dejaría la película de tener ese fondo, ese tema que por lo menos a mí si me dijo mucho.

  7. jpgalan dice:

    A Keiko:
    Compruebo que su apuesta por el cine en versión original es decidida, ello es de admirar, en este mundo de cartón piedra y making-up en que nos movemos, no es fácil encontrar gente consecuente. Respecto a la última de Woody Allen, no la he visto, quizá también por lo decepcionado que salí de las últimas y porque no soy nada mitómano, pero la tengo pendiente, ciertamente. De Allen creo que lo último a la altura de su genio fue Match Point: todo un homenaje a Hitchcock y realmente escalofriante el cínico dibujo del personaje protagonista.

  8. jpgalan dice:

    A Tεxvη:
    Mi crítica es puramente cinematográfica y de guión. Obviamente el papel de Hypatia presenta todos los atractivos posibles y representa muchas facetas cruciales: mujer en un mundo de hombres, pacifista, librepensadora, ácrata, humanista, mártir… que yo, pienso, no se exploran a fondo en la película y, desde luego, lo dramático de su situación queda solamente dibujado. En cuantos a las interpretaciones, creo que estamos de acuerdo que la Weisz ha dado más de sí en otras cintas y los secundarios no tienen por qué restarle protagonismo sino que pueden reforzárselo: la película no tiene que ser un duelo equilibrado tipo Newman-Redford en Dos Hombres y un Destino o El Golpe, puede haber un secundario muy definido como tal y que permita mayor calado al papel del protagonista (por ejemplo, creo que el papel de Eastwood en Sin Perdón no tendría tantos registros si no hubiera estado delante el terrible Gene Hackman en estado de gracia.

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