ATERRIZA COMO PUEDAS

Fue el oportuno título que recibió en España la película Airplane, realizada en 1980 por el trio Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker: una películasobre un alocado vuelo,llena de constantes gags, con bastantes dosis de humor absurdo y bastante fresco. La película no dejaba de ser una parodia de la saga Aeropuerto que, en varias entregas, había dado rienda suelta a una serie de catástrofes aéreas resueltas en el último momento con la pericia del actor protagonista de turno (casi siempre una gran estrella del Hollywood clásico un poco venida a menos) y, en general, tomaba el pelo a las películas de catástrofes que poblaron las carteleras en los años 70.
Al mismo tiempo, esta cinta abrió un subgénero dentro del cine de comedia que ha dado lugar a toda una cascada de películas, más o menos afortunadas, pero que, en el mejor de los casos, han podido darnos algunos ratos de hilaridad sana y desconectarnos del estrés diario. Los propios Abrahams, Zucker y Zucker han firmado sagas como Agárralo con Puedas o Scary Movie, Top Secret o Hot Shots; siempre con el mismo esquema de golpes continuos de humor absurdo, cameos de actores (y no actores) famosos y parodias de otras películas intercaladas con una trama bastante básica; aunque otros autores también se sumaron al género (La Loca Historia de las Galaxias, Mel Brooks, etc.). Por desgracia para sus autores, el éxito comercial de este género los encasilló y apenas pudieron salirse a otro tipo de cine (solamente Jerry Zucker con Ghost (1990) o El Primer Caballero (1995) ha podido desarrollar otras temáticas más dramáticas).
De absurdo y dramática calificaría yo la situación de la compañía aérea AirComet que estos días se viene desarrollando con gran difusión mediática y que promete, diría yo, todavía algunos capítulos más. Dramático es que miles de pasajeros estén tirados por Barajas esperando los vuelos-rescate que el Estado (o sea, todos) vamos a pagar (como no podía ser de otra manera pues la situación lo requiere) y por los casi 700 trabajadores que están en la calle sin cobrar su nómina desde hace meses (y estos son sólo los directos porque ahora vienen detrás las filiales y subcontratas).
Absurdo es el sentido del humor del presidente de la compañía, del holding MARSANS y presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, quien culpa a la crisis económica, la falta de créditos para la compañía y la decisión “desproporcionada” del juez británico que prohibió la actividad de los aviones (ante la deuda que la compañía tiene con un banco alemán); de la quiebra de la empresa. En el colmo del cinismo ha llegado a decir en rueda de prensa “Yo no hubiera elegido Air Comet para volar a ningún sitio”. ¡OLE, OLE Y OLE!!!
El mushasho se quedó a`gustito y más aún cuando dijo que no pensaba dimitir de su cargo como presidente de la CEOE (máximo representante de los empresarios españoles y voz cantante en la negociación de la reforma laboral). Al final va a ser que el problema es que en Inglaterra los jueces son muy escrupulosos y estrictos: ¡si en España hubiera justicia, este tío tendría ya confiscada hasta la tarjeta de los puntos del Carrefour!.
Y no dimite porque hace unos meses, cuando de esto no se sabía públicamente nada, fue ratificado en su cargo. Esto me recuerda el caso de Raúl, a quien no tengo palabras para agradecer tantos momentos de alegría o algunos de euforia que me ha hecho pasar en mi vida, el cual hace unos años cuando su carrera iba viento popa decía que estaba a disposición del Madrid para que prescindiera de él en cualquier momento y, ultimamente, cuando ya estaba siendo cuestionado, hacía a todos recordar que tiene un contrato vitalicio y que está dispuesto a apurarlo.
Ferrán no tiene peso moral para ser el representante máximo de los empresarios (y no sólo por el batacazo de Air Comet, sino también por el expediente de deuda de más de 25 millones abierto con Cajamadrid, por las deudas acumuladas con la Seguridad Social, la desvergüenza de tener más de seis meses a sus trabajadores sin cobrar, por el sobresueldo que ha prometido a los trabajadores de la CEOE para tapar bocas y más cosas que, sospecho, irán saliendo). Afortunadamente, creo que otros empresarios piensan como yo y pronto va a rodar su cabeza, pero aún está por ver las consecuencias que esto va a tener para la entidad y el futuro del mal llamado mercado laboral (¡éramos pocos…!).
No quiero pensar yo que este elemento químico (como dice mi amigo Juanjo) sea fiel exponente de la clase empresarial española, flaco favor nos hace a todos, pero creo que éste y otros casos deberían hacernos reflexionar sobre el sistema que estamos aplicando donde no hay límite en la ganancia (si es mía) ni en la pérdida (si es de otros) y la responsabilidad se diluye en una maraña de intermediarios, eseás, eseles, créditos de dudoso cobro, consultings con domicilios en países exóticos, enjuagues políticos, subastas de cargos y carguillos y, sobre todo, mucha, mucha desvergüenza. De momento en Barajas, la película más taquillera estas navidades es Despega-Aterriza como Puedas.
MAÑANA MÁS
En este caso poco mas podría añadir a tu exposición, de un tema, como los que sueles tratar, tan peliagudo … todos tus textos tienen mensaje, pero hoy no tengo energías para decir lo mal que me parece tener que mantener los desastres de unos “pluriempleados”, los cuales no tendrán que realizar aterrizajes forzosos mientras el resto de los contribuyentes les paguemos el billete, la gasolina e incluso la pista … y es que este tipo de “mushashos”, “pa postre”, no sabrán lo que es no tener nomina a final de cada mes… solo quisiera ponerme en el lugar de todos aquellos que no pueden pasar con quienes desean unas fechas tan especiales, después de una espera, en muchos casos, de uno o varios años. Tal vez, nosotros deberíamos tomarlo como un mensaje, y aprovechar para disfrutar de la compañía de quien deseamos.
Estos mushashos tienen jugosas nóminas a final de mes, sobrepesadas con buenas dietas, aparte de una buena paga de beneficios a final de cada año (donde haya o no crisis, siempre salen los números a su favor) y, como no, jubilaciones escandalosas escandalosamente pactadas.