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	<title>Eiségesis &#187; General</title>
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	<description>Blog sobre arquitectura y otros temas de Juan Pérez Galán</description>
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		<title>BLANCA NAVIDAD</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Dec 2011 11:31:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpgalan</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando se ve por primera vez el Planeta de los Simios es imposible no sobrecogerse con su espectacular y turbador final.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-426" title="planeta_simios_1" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2011/12/planeta_simios_1-300x218.jpg" alt="planeta_simios_1" width="355" height="257" /></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se ve por primera vez el Planeta de los Simios, la película que dirigió Franklin J. Schaffner (Papillon, Patton…), basada en la novela homónima de Pierre Boulle (quien también escribió El Puente sobre el Río kwai), es imposible no sobrecogerse con su espectacular y turbador final: el siempre magistral Charlton Heston (Taylor) clamando y maldiciendo en una idílica playa; y poco más se puede contar para no desvelarlo. Tendemos a pensar que, a fuerza de ser un clásico inexcusable, todo el mundo la ha visto.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, la historia en su totalidad, salvando los anacronismos que pueden apreciarse en una cinta que data de 1968 y, con las licencias que deben permitirse a todo relato de ciencia_ficción, resulta muy bien estructurada, en su desarrollo, y bastante sugerente, en su argumento:</p>
<p style="text-align: justify;">Una nave espacial lanzada desde la Tierra se ve obligada a realizar un aterrizaje forzoso en un planeta desconocido. Al principio éste parece desértico, pero tiene atmósfera y un clima adecuados; repentinamente, la tripulación de la nave se ve envuelta en una cacería (espectacular escena) donde un grupo de seres de apariencia humana son hostigados por otros de rasgos simiescos que los apresan. A continuación se va desvelando que este planeta, está dominado por unos simios muy evolucionados y que tienen sometidos a los humanos, quienes no tienen capacidad de hablar. Así, se presenta esta sociedad altamente jerarquizada por razas: los chimpancés son científicos, los gorilas son guerreros, los orangutanes son políticos y sacerdotes, y los humanos, esclavos. En ella, Taylor (ya único superviviente) pasa a ser considerado un espécimen raro que unos quieren estudiar y otros, porque pone en crisis el dogma existente, sencillamente, eliminar.</p>
<p style="text-align: justify;">Este año, en Huelva, la Navidad ha sido blanca y no de nieve. Ha aparecido otro blanco más sucio y lleno de impurezas. Predominante este color en la infinidad de bolsas de plástico que amanecieron en calles de nuestra ciudad y no fueron retiradas hasta bien entrada la tarde; todas ellas mezcladas con cristales, papeles, licor, orines, vómitos y otras historias.  Se ha convertido esto en una costumbre, que algunos reclaman elevar a categoría de tradición, de saltarse la ley (las autoridades) y el razonamiento (los autorizados), en fechas señaladas y en otras no tan marcadas (¡cómo si necesitaran excusas…!).</p>
<p style="text-align: justify;">Nunca fue santo de mi devoción el mal llamado botellón. Participé en algunos contados en mi adolescencia pero, en ese tiempo no tan lejano, era algo que se hacía con cierta reserva y clandestinidad, nos íbamos por los cabezos y las penumbras. Después llegó Pablo Rada (y no sé qué medió para tal eclosión) y yo ya estaba en Sevilla, en la Universidad donde, en pleno campus había todos los viernes “barrilada” y varias veces al año “fiestas de la primavera” (aunque no tocara), hasta que algún rector con un par de güev… neuronas, dijo que la Uni no está para patrocinar borracheras sino conocimiento y eso se acabó (aunque después evolucionara a otras historias). Quizá no lo entienda porque siempre vi este fenómeno desde la distancia.</p>
<p style="text-align: justify;">Pasé por La Merced a las dos de la mañana y ya la escasa policía se hallaba superada y apenas era capaz de evitar el colapso del tráfico. En el embotellamiento (el de tráfico, no el otro) voy observando personajes desfilando: tres chicos en mangas de camisa (con sus abrigos metidos en bolsas de plástico blanco a razón de 40º cada uno), una chica apenas capaz de andar, en plena lucha contra la alianza establecida en su contra por unas plataformas más altas que ella y una minifalda más corta que sus entendederas (me imagino cómo acabaría tras dos horas, cuando el alcohol ablandara su empeño…); todos ellos, supongo, salieron un rato antes de un lugar al que llaman casa donde habitan seres a los que llaman padres (o tutores…).  Doce horas después, recorro, sobrecogido y turbado, la plaza y sus alrededores después de la batalla y la desatención de los servicios de limpieza quienes, en una labor encomiable, suelen ocultar al alba tanta inmundicia, camuflada en la nocturnidad, para que a la generalidad de la población no se le caiga la venda de los ojos. Esta vez no ocurrió y debería haber un responsable que asumiera su culpa.</p>
<p style="text-align: justify;">Al final, no sé si el hedor ya llegaba a la zona noble de la ciudad (donde esto, a buen seguro, no se consentiría) o algún político tuvo que bajarse él mismo del Audi (ya que el chófer estaba de permiso) a desenredar de sus bajos (los del coche) una bolsa de hielo; pero lo cierto es que, finalmente, el tema quedó enjuagado por la tarde.  Tampoco sé si la demora se debe a conflictividad laboral o a falta de pagos, pero, la verdad que, como ciudadano, no me importa (yo pago igual mis impuestos y subiendo…). Como persona, digo, merece mi total admiración cualquiera que esté trabajando mientras los demás estamos de fiesta y su labor, impagable.</p>
<p style="text-align: justify;">Un hecho, por añadidura, preocupante es el arco de edades que vienen cubriendo los participantes de la piara, y que cada vez se abre más: desde los quince a los treinta años, unos por precoces, otros por “tiesos” y descerabrados. Y yo me pregunto: ¿qué han hecho los vecinos para merecer esto?</p>
<p style="text-align: justify;">Se llegó hace años a la redacción de una Ley, que daba por sentado el fenómeno del botellón y condenaba a sus participantes, al exilio, al lazareto del apestado, a deambular por descampados de extrarradio (aunque en Huelva, los artistas de la planificación, los hayan dejado en la zona del puerto, con corte de tráfico de una de las avenidas principales de la ciudad incluido). Ello, sin entrar a valorar la raíz del problema y es que el alcohol está grabado a fuego en nuestra sociedad y tiene un valor específico importante en el PIB (de ahí que al vino se le llame ahora “alimento” y a las tabernas, “vinotecas”).</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, puede que esta regulación mediocre (como la mayoría) no sea más que una manera de seguir manteniendo a la plebe en sus rediles. Al fin y al cabo, si estás borracho no te preocupas de pedir trabajo, vivienda o igualdad de oportunidades; y los más pánfilos se contentan con ganarle ridículas batallitas al sistema, como ensuciar la calle o romper cristales, mientras llevan toda la vida perdiendo la guerra.</p>
<p style="text-align: justify;">Y en este planeta, los simios, sofisticados y dogmatizadores, pero simios, esclavizan a los humanos, quienes parecen haber perdido el habla y la voluntad.  ¿Quién dijo ciencia-ficción?</p>
<p><em>(Para ver fotos)</em> <span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #333399;">http://huelva24.com/not/13489/el_dia_despues_/</span></span></p>
<p>MAÑANA MÁS</p>
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		<title>Gatopardos</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Sep 2011 15:22:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpgalan</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Decía el protagonista de El gatopardo: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".  Nuestros políticos, como un buen gatopardo, se adaptarán para que todo siga igual, para seguir administrando el poder y los dineros, para seguir alimentando a la camada, para no perder su privilegiada posición.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-420" title="el gatopardo_0" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2011/09/el-gatopardo_0-212x300.jpg" alt="el gatopardo_0" width="260" height="367" /></p>
<p style="text-align: justify;">Tomando por título el de la novela original, escrita <strong>Giuseppe Tomasi di Lampedusa</strong> apenas cinco años atrás, <strong>Luchino Visconti</strong> dirigió la película <strong>El Gatopardo</strong> (<strong><em>Il gattopardo</em></strong>, 1963). La historia gira en torno a la figura, profunda y dominante de <em>Don Fabrizio, Príncipe de Salina</em> (magníficamente encarnado por un maduro <strong>Burt Lancaster</strong>), narrando la historia de su familia desde la invasión de Sicilia por las tropas de <em>Garibaldi </em>(1860) y hasta su propia muerte (1910).  Un periodo de transformaciones, desde el <em>Antiguo Régimen</em> hasta el siglo XX, que el sabio Príncipe sabrá gestionar, manteniéndose a distancia de los cambios y adaptándose a ellos para perpetuar su influencia, sobreviviendo como el último de una clase decadente.</p>
<p style="text-align: justify;">Para alejarse de los disturbios, la familia se refugia en su villa de campo. Hasta allí se desplaza el joven <em>Tancredi</em> (<strong>Alain Delon</strong>), el sobrino predilecto de Don Fabrizio, que simpatiza con el movimiento liberal de unificación y marcha a luchar con los camisas rojas. A su vuelta, surge el amor con <em>Angelica</em>, la bella hija del alcalde (<strong>Claudia Cardinale</strong>), un representante de la nueva clase burguesa dominante, tan rico como inculto.  Ambas familias acuerdan la unión, saliendo ambas así reforzadas (a pesar de que la muchacha no es del agrado de los Salina, aunque a Don Fabrizio le simpatiza, quizás con cierta envidia, la espontaneidad y salvaje belleza de su nueva sobrina).</p>
<p style="text-align: justify;">A través de la fotografía exquisita de <em>Giuseppe Rotunno</em>, la profusa escenografía de <em>Mario Garbuglia</em> y el fastuoso vestuario realizado por <em>Piero Tosi</em>; Visconti narra, con gran atención al detalle y largas tomas que se mueven con delicadeza desde el plano corto al general y viceversa; esta historia de transición entre dos mundos, con un <em>casting</em> especialmente inspirado y un resultado realmente redondo (desde las escenas intimistas donde la dirección de actores es espléndida hasta las más generales donde se exhibe gran precisión en el manejo de coreografías). Especialmente brillantes son el plano secuencia de la batalla en Palermo (con multitud de extras en acción) y la larga escena de la fiesta final donde, con un diseño de producción brillantísimo, vemos a un gallardo, a pesar de precaria salud, Gatopardo -<em>Burt Lancaster</em>- ofreciendo su canto del cisne en un vals con Angelica (una pieza perdida de <strong>Verdi </strong>recuperada por el inefable <strong>Nino Rotta</strong>, quien compuso la encantadora música original de la película), como metáfora del relevo generacional y el cambio social venidero.  Conmovedora resulta entonces la contemplación en la biblioteca, por parte de Don Fabrizio, del cuadro de <strong>Greuze</strong> &#8220;<em>La morte del giusto</em>&#8221; , intuyendo ya su propio final.</p>
<p style="text-align: justify;">Pensaba yo esto mientras sigue candente el asunto de la reforma de la <strong>Constitución</strong> y confieso que no termino de asentar una opinión definida al respecto. Tal vez porque la forma de plantearse el asunto no esté clara, tal vez porque para todos son convulsos estos tiempos en los que unos toman decisiones drásticas (a grandes, males grandes remedios) y otros adoptan la técnica del avestruz (siempre que llueve, escampa).</p>
<p style="text-align: justify;">Yo no tengo claro que sea necesario un referéndum, y me explico: por concepto pienso que todo cambio constitucional debería ir refrendado por una consulta popular pero no lo fueron los tocantes a la entrada a la Unión Europea o la sucesión a la Corona.  También pienso en lo que cuesta montar una campaña electoral (o “<em>referendoral</em>”) y que no estamos para dispendios (claro, que uno más…).  Aunque, como solución intermedia, no vería mal, por aquello del ahorro, que coincidiera con las elecciones; aunque ya saldrán los puristas a defender la singularidad e importancia de este hecho como para ponerlo de <em>telonero</em> en el concierto.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, dicen los sabios que la “<em>Carta Magna</em>” (qué bien sonaría el título si se consiguiera todo lo que ahí se pretende, al menos lo básico, lo de la igualdad y todo eso), es una verdad suprema que no puede ni rozarse, cuanto más cambiarse.  Yo digo que es texto muy bien armado que lo redactaron una serie de personas, muy doctas eso sí (pero personas), en una España que dista mucho de parecerse a la actual y que, si hay que cambiarla pues, con todo el cuidado y el consenso posibles, pues se cambia.</p>
<p style="text-align: justify;">Y aquí llegamos al asunto del consenso: este amor de verano entre PSOE y PP.  Como todos los amores estivales, ha sido repentino y apasionado, tortuoso y exultante; y, presumiblemente, tan efervescente en su surgir como será en su final (recordemos que tenemos elecciones a la vuelta de la esquina).  En apenas quince días se ha llegado al acuerdo de cambiar el artículo 135 y poner techo a la deuda pública. ¿Pero por qué tanta prisa en introducir una reforma que va a ser efectiva en 2018? Ya puestos (desde mi ignorante lógica), podríamos aplicarla en uno o dos años, porque de aquí a 2018, todos calvos… Dicen que para transmitir confianza a los mercados y los inversores, cosas de economistas. Ya podían haber hecho más política mucho antes y haber consensuado otros muchos temas, en vez de tanta trinchera absurda, por el bien de todos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero los chavales no consiguen la aprobación de la familia a su idilio, no consiguen el apoyo mayoritario del Congreso: los nacionalistas, que tanto han abogado por la gobernabilidad en otras ocasiones (cuando sacaban tajada, claro), ahora no quieren saber nada del tema y siguen, erre que erre, a lo suyo, a hablar de su libro: PNV, …<em>que ya de paso, hablamos de la independencia política</em>; y CiU, …<em>que mi techo de gasto me lo pongo yo</em>, o sea, de la independencia económica. Sencillamente ridículo.</p>
<p style="text-align: justify;">Caso aparte es el de IU, que trata hábilmente de atraer para sí el terreno conquistado por el <strong>15-M</strong> y pide el referéndum, como mal menor, aunque llena el discurso de profecías sobre recortes en gasto social. Pero ¡alma de cántaros!, si el primero que no quiere recorte social soy yo, ahora bien, ¡es que nos gastamos el dinero que no tenemos!. Por otro lado, bien es cierto que seguro, segurísimo, que podemos recortar gastos en otras cosas menos básicas (por ejemplo, el montón de cargos políticos altamente remunerados que hay en este país o la cantidad ingente de dineros que se emplean en programas de promoción de no sé qué o la insana costumbre que tienen nuestros dirigentes de gastarse el dinero que no tienen; todo ello a nuestra costa).</p>
<p style="text-align: justify;">Decía el protagonista de El gatopardo, cuando rehúsa ser nombrado senador de la nueva Italia: <em>&#8220;<strong>Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi</strong></em><em>&#8220;</em> (&#8221;Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie&#8221;).  Nuestros políticos, como un buen gatopardo, se adaptarán para que todo siga igual, para seguir administrando el poder y los dineros, para seguir alimentando a la camada, para no perder su privilegiada posición. Cuando toque ser amigos, lo serán y cuando toque vocear, gritarán.  Pero <strong>Sicilia</strong> (el pueblo, en clara metáfora), resignada, lo asumirá.</p>
<p>MAÑANA MÁS</p>
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		<title>ATRACO A LAS 3</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Jun 2011 12:19:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpgalan</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Fernando Galindo: un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo”.  Esta retahíla le suelta, entre reverencias, rastrero y esperpéntico, cuando entra, a la atractiva Katia Lorenz (la vedette de los 60, casi interpretándose a sí misma), en la sucursal del banco en que trabaja con ahinco, el personaje que interpreta magistralmente el tristemente desaparecido José Luis López Vázquez, en la película Atraco a las Tres (José María Forqué, 1962). Igualmente esperpéntico, aunque no tan cómico resulta el Atraco a las 3 perpetrado, según el plan trazado, por la Junta de Gobierno del COAH (con su propio Galindo) en la Entidad para la que, supuestamente, trabajan (es decir, sus asociados).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-408" title="AtracoALas3" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2011/06/AtracoALas3-209x300.jpg" alt="AtracoALas3" width="276" height="397" /></p>
<p style="text-align: justify;"><em>“<strong>Fernando Galindo</strong>: un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo”</em>.  Esta retahíla le suelta, entre babosas reverencias, rastrero y esperpéntico, cuando entra, a la atractiva <strong>Katia Lorenz</strong> (la <em>vedette</em> de los 60, casi interpretándose a sí misma), en la sucursal del banco en que trabaja con ahinco, el personaje que interpreta magistralmente el tristemente desaparecido <strong>José Luis López Vázquez</strong>, en la película <strong>Atraco a las Tres </strong>(<strong>José María Forqué</strong>, 1962).<span id="more-407"></span>Esta maravillosa película retrata el sueño de un grupo de perdedores y mediocres empleados de una sucursal bancaria de salir de su anodina y paupérrima existencia, llevando a cabo un atraco en su propio lugar de trabajo.  Así, de forma inteligente y extremadamente cómica, se cuenta esta farsa con inspiración en el cine negro americano, las peripecias de la preparación y puesta en marcha de este atraco imperfecto. El elenco de actores que comanda López Vázquez: <strong>Cassen</strong>, <strong>Gracita Morales</strong>, <strong>Manuel Alexandre</strong>, <strong>Alfredo Landa</strong> y <strong>Agustín González </strong>(¡vaya equipazo!!);  desarrolla de forma enternecedora los distintos personajes que se dejan convencer por el soñador Galindo para dar el paso hacia su dorado particular lejos del opresivo ambiente que establece el tiránico director del banco.</p>
<p style="text-align: justify;">El minucioso plan se frustra justo en el instante final cuando, unos atracadores auténticos entran en escena, avisados por la pérfida Katia, a quien Galindo, con la esperanza de impresionarla, había confesado sus intenciones: el colmo del despropósito.</p>
<p style="text-align: justify;">Igualmente esperpéntico, aunque no tan cómico resulta el <strong>Atraco a las 3</strong> perpetrado, según el plan trazado, por la Junta de Gobierno del <strong>COAH </strong>(con su propio Galindo) en la Entidad para la que, supuestamente, trabajan (es decir, sus asociados), decretando una subida hasta el doble de las cuotas anuales que soportamos los colegiados sobre las del año anterior y un cambio en la formulación de los costes de visado que ha incrementado los mismos en torno al 30% respecto al año 2010 y que nos sitúa muy por encima de los costes de los Colegios vecinos de Sevilla, Cádiz o Badajoz.<br />
Como suele ser habitual con las decisiones injustas, esperando a la previa a Nochebuena (otras veces es justo antes de las vacaciones de verano o Pascua, antes de un puente…) se circula el resultado de una Asamblea, muy lejana al quórum y llena de agradecidos del Régimen en la que se aprueba este atropello.</p>
<p style="text-align: justify;">Con esto, nos vemos asfixiados desde nuestra propia Casa, en una época en la que el trabajo escasea, en el mejor de los casos, o se ha mudado a otros campos, en otra parte (enseñanza, gestiones varias o, incluso, hostelería) o a otros países (la emigración parece el único camino para los que no están agarrados a la Administración o a la política, o a las dos cosas). En un tiempo (y van ya tres años) en el que el promotor es una especie extinguida, el banco ha quedado como un mueble donde sentarse y los clientes particulares organizan subastas de esclavos para contratarnos servicios, casi siempre, faltos de interés como informes, certificados de solidez, proyectos de cobertizos en el campo o legalizaciones de piscinas y trasteros.</p>
<p style="text-align: justify;">A este grito de los oprimidos de la crisis responden, cínicos, los gerifaltes en vigor, que estamos tirando por los suelos la profesión al rebajar los honorarios. Claro está, lo esputan desde sus calentitas poltronas de funcionarios viejos y sus cargos de altas dietas, en una dimensión paralela, muy distinta al mundo exterior de los que están en la calle con el culo al aire.  Son los mismos adocenados, porque siguen siendo los mismos, no sé aún cómo, que no han hecho nada contra la libertad de honorarios, contra la merma de competencias profesionales, contra el incremento brutal de la responsabilidad legal que asumimos firmando y los que no se enteraron de que viene una legislación (<strong>Plan Bolonia</strong>) que hace desaparecer la carrera de arquitecto como hasta ahora la venimos conociendo. Los mismos que, hartos de comer a nuestra costa, se durmieron, ebrios de poder y avaricia, mientras el mundo real estaba mutando hacia una realidad mucho más visceral y menos etérea.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas son, por fin, las voces que se van rebelando contra esto, que denuncian el atraco perpetrado (aunque se trate de silenciarlas con promesas o amenazas). Pero, como decía <strong>Góngora</strong>:  <em>Ande yo caliente, ríase la gente</em>. En el fondo casi da igual, si esto sigue así, si no se hace nada, pronto no habrá arquitectos a los que<em> putear</em>.  <strong>Cronos</strong> habrá devorado a sus hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">MAÑANA MÁS</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>25 AÑOS NO SON NADA</title>
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		<pubDate>Mon, 02 May 2011 20:07:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpgalan</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace 25 años fue Chernobyl y ahora es Japón. Danzad, Danzad Malditos, la película de Pollack, traslada el espíritu de la historia de los años treinta a los sesenta pero, en el fondo, está más vigente que nunca y 25 años no han sido nada, no hemos aprendido nada. Continuaremos pues, bailando en este maratón, dando vueltas y vueltas alrededor de la pista para que unos pocos rían y se diviertan mientras intentamos alcanzar el premio que nos saque de nuestra existencia mundana, sirviendo a los intereses de esos pocos que nos contemplan cómo lo que sólo somos:  prescindibles piezas de un engranaje bien engrasado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-401" title="danzaddanzadcartel_4" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2011/05/danzaddanzadcartel_4-203x300.jpg" alt="danzaddanzadcartel_4" width="275" height="390" /></p>
<p style="text-align: justify;">En los años treinta,  en unos Estados Unidos sumidos en la profunda crisis que dejó tras de sí el desastre especulativo bursátil del 29, mucha gente pasa verdadera hambre. Aquí se desarrollan las novelas de <strong>John Steinbeck</strong>. Con este trasfondo surge la moda de los maratones de baile: mórbidas competiciones a las que acuden desahuciados e infortunados, desesperados en busca de un ansiado premio en metálico para los ganadores y, al menos, cobijo y comida para los participantes mientras dure el esperpéntico espectáculo; contemplado éste por un cínico público que se regocija, enfermizo, de la lucha hasta la extenuación de estos desgraciados.<span id="more-400"></span><br />
En el contexto pesimista y crítico hacia el sistema, de finales de los años sesenta y principios de los setenta (con una América convulsa que va desde el asesinato de <strong>Kennedy</strong> hasta la dimisión del manipulador <strong>Nixon</strong>, pasando por las luchas antirracistas y contra la <strong>guerra de Vietnam</strong> y la crisis del petróleo) el director <strong>Sydney Pollack</strong> plantea esta historia claustrofóbica y dramática. Éste, que a lo largo de su extensa filmografía toca, casi siempre con éxito, en la comedia o el drama, personajes que se desenvuelven movidos por extremas circunstancias, tanto como director en cintas como <em>Las Aventuras de Jeremiah Johnson</em> (1970), <em>Tal Como Éramos</em> (1973), <em>Yakuza</em> (1975), <em>El Jinete Eléctrico</em> (1979), <em>Ausencia de Malicia</em> (1981), <em>Tootsie</em> (1982), <em>Habana </em>(1990) o <em>La Tapadera</em> (1993); o también como productor, faceta en la que se centró más en las últimas décadas, en otras películas como <em>Sentido y Sensibilidad</em> (1995, de <strong>Ang Lee</strong>) o <em>Michael Clayton</em> (2007, de <strong>Tony Gilmore</strong>). También actuó como secundario, con notable presencia, en muchas películas de prestigiosos colegas, como <strong>Woody Allen</strong> (<em>Maridos y Mujeres, Misterioso Asesinato en Manhattan</em>…).<br />
En <em><strong>Danzad, Danzad Malditos</strong></em>; extrae todo el jugo del amplio reparto encabezado por <strong>Jane Fonda</strong> (a quien hasta entonces no se consideraba una actriz capaz) y consigue transmitir con gran habilidad en el montaje y la ambientación, el sufrimiento de los ocupantes de este tiovivo macabro. Llegó a los <em><strong>Oscars</strong></em> del año 1969 con nueve nominaciones aunque sucumbiera ante otra gran muestra del cine comprometido del momento y, desde entonces, referencia como es <em>Cowboy de Medianoche</em> (de <strong>John Schlesinger</strong>).<br />
Estos días se ha cumplido el 25 aniversario del trágico accidente de <strong>Chernobyl</strong>: una tragedia surgida partir de una serie de absurdos fallos humanos y una gran inoperancia y manipulación informativa iniciales, hacia la población y hacia el exterior, por parte de las autoridades de un entonces moribundo régimen soviético que aún hoy en día sólo admite oficialmente una treintena de víctimas cuando se sabe que fueron cientos los soldados enviados a una muerte segura en cuestión de minutos, durante los días que siguieron al accidente en un vano intento de contrarrestar los efectos de la tremenda radiación liberada (a cambio de una ridícula y farsante &#8220;paga extra&#8221;). Por no hablar de los miles de casos posteriores (y los que vendrán) de cáncer y malformaciones, especialmente en niños, de la población circundante que no fue evacuada hasta tres días después del holocausto, así como la nube radiactiva que se extendió por toda Europa.<br />
Coincide que, por un terrible desastre natural y la lógica incapacidad de prever todas las posibles causas de peligro (como, por ejemplo, un ataque terrorista), hace apenas un mes que hemos tenido otro lamentable episodio de accidente nuclear, esta vez en Japón que, si bien no reviste la gravedad del anterior, no deja de ser preocupante que, veinticinco años después, no hayamos conseguido encontrar una fórmula alternativa para producir energía que no conlleve este alto nivel de riesgo, ya no tanto en la probabilidad de aparición (que muchos cínicamente esgrimen en su defensa) como en la gravedad de sus consecuencias (miles de años de contaminación en las áreas afectadas). Así en <strong>Fukushima</strong> se han expulsado a la atmósfera gases radiactivos y se han vertido al mar toneladas de agua radiactiva y, al igual que en Chernobyl, tanto la empresa concesionaria de la central como el gobierno, han tratado inicialmente de restar importancia a lo sucedido y han confesado negligencias en los trabajos de mantenimiento y en la seguridad de la planta después, si bien las medidas preventivas respecto a la población se han llevado a cabo rápidamente.<br />
El tiempo dirá qué efectos producirán estos hechos, dolorosos e indignantes que no desgraciados. Y digo tal porque por desgracia entiendo algo inevitable y esto no lo es. ¿Estamos los civiles informados realmente de las ventajas e inconvenientes de la existencia de centrales nuclares cercanas?, ¿hay formas de producción de energía más seguras con una capacidad de producción similar?, ¿Son imprescindibles las centrales nucleares? Obviamente todas las respuestas son NO, sin bien sólo la última es opinable: las nucleares son, hoy por hoy, imprescindibles, teniendo en cuenta que no queremos ni podemos (por no ser productores) quemar tantos combustibles fósiles en las térmicas (estaría bueno, a estas alturas&#8230;) ni obtenemos aún eficiencia suficiente en las energías renovables (hidráulicas, solares, eólicas…). Pero las nucleares sólo son indiscutibles si lo que pretendemos es no cejar en nuestro empeño de consumir y consumir energía a manos llenas, si ansiamos un crecimiento infinito (aunque desequilibrado sólo a favor de una minoría), si seguimos con esta cultura del <em>compra-usa-tira</em> que nos han implantando las <em><strong>trademarks</strong></em> a través de sus herramientas: la tele y la globalización.<br />
Continuaremos pues, bailando en este maratón, dando vueltas y vueltas alrededor de la pista para que unos pocos rían y se diviertan mientras intentamos alcanzar el premio que nos saque de nuestra existencia mundana, sirviendo a los intereses de esos pocos que nos contemplan cómo lo que sólo somos:  prescindibles piezas de un engranaje bien engrasado. Yo cuando veo en la tele a alguien hablando del <em>mix energético</em>… ya sé qué droga es la que tiene metida en vena: las consignas son claras y los mensajeros las repiten una y otra vez.<br />
Hace 25 años fue Chernobyl y ahora es Japón. <em><strong>Danzad, Danzad Malditos</strong></em>, la película de Pollack, traslada el espíritu de la historia de los años treinta a los sesenta pero, en el fondo, está más vigente que nunca y 25 años no han sido nada, no hemos aprendido nada.</p>
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		<title>´MAGGIE´</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Mar 2011 16:36:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En el día de ayer falleció, a la edad de 79 años, Elizabeth Taylor: gran mito del cine del siglo XX y actriz cuyo gran talento se impuso sobre su gran belleza, su complicada vida en el seno de los grandes estudios y sus numerosos matrimonios, siempre tortuosos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-388" title="gata_2" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2011/03/gata_2-300x232.jpg" alt="gata_2" width="349" height="269" /></p>
<p style="text-align: justify;">En el día de ayer falleció, a la edad de 79 años, <strong>Elizabeth Taylor</strong>: gran mito del cine del siglo XX y actriz cuyo gran talento se impuso sobre su gran belleza, su complicada vida en el seno de los grandes estudios (a los que llegó siendo una niña) y sus numerosos matrimonios, siempre tortuosos.<span id="more-382"></span>A pesar de que resulta difícil destacar un papel entre los muchos que acometió brillantemente en su dilatada carrera, tales como <em>Quo Vadis</em> (1951), <em>Un lugar en el Sol</em> (1951), <em>Ivanhoe</em> (1952),<em> La última vez que vi París </em>(1954), <em>De repente el último verano </em>(1959), <em>Una mujer marcada</em> (1960, su primer <em><strong>Oscar</strong></em>),<em> Castillos en la arena</em> (1965), <em>Cleopatra</em> (1963) o <em>¿Quién teme a Virginia Woolf? </em>(1966, su  segundo <em>Oscar</em>); creo que siempre será <em>Maggie</em>, <em><strong>La gata sobre el tejado de zinc </strong></em>(1958).<br />
La película en la que <strong>Richard Brooks </strong>supo adaptar la obra original de <strong>Tennesse Williams</strong>, sorteando la censura americana y española (en España del final del título desapareció la palabra “caliente”) y sacando el máximo partido a un texto inigualable y a la perfecta química entre la pareja protagonista (la propia Teylor y <strong>Paul Newman</strong>), en su plenitud interpretativa y compartiendo unas escenas irrepetibles; cuenta la historia de una adinerada familia en el trance en que conocen la inminente muerte del patriarca, genialmente interpretado por<strong> Burl Ives </strong>(<em>Al Este del Edén, Horizontes de Grandeza</em>…), habitual secundario de lujo del cine clásico hasta que fue implicado en la Caza de Brujas. Mientras, su hijo Brick (Newman) vive encerrado en el alcohol y la melancolía que le produce la pérdida de su amigo del alma (con velada referencia homosexual) de la que se siente culpable, mientras su mujer, Maggie (Taylor), honesta y temperamental, no se resigna a ser repudiado por su marido y el resto de la familia.  El padre se sobrepone a la terrible noticia y se rebela ante la tesitura de dejar en este mundo a una familia dividida y con un futuro nada halagüeño, produciendo en él mismo y en los otros personajes un cambio en sus creencias y su comportamiento, la tensión se desborda y afloran los sentimientos y frustraciones reprimidas (la casa “apesta a mendacidad”: cuando vi por primera vez la película tuve que tirar de diccionario y es que el trabajo de doblaje también es admirable).<br />
Las relaciones entre padres e hijos, la ambición y los celos entre hermanos, la hipocresía y las apariencias en el seno de la familia y la comunidad, o el papel de la mujer en la casa; son tratados con gran inteligencia y ritmo preciso, que logra sobreponerse al <em>handicap</em> de la falta de localizaciones y la difícil transición entre escenas, al venir el texto del teatro.  Todo el reparto se encuentra en estado de gracia y sobre ellos deslumbra la estrella de Elizabeth Taylor. Hoy ya está sólo en sus películas. Nada más y nada menos que en sus películas.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-392" title="gata_6" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2011/03/gata_6.jpg" alt="gata_6" width="339" height="319" /></p>
<p style="text-align: justify;">MAÑANA MÁS</p>
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		<title>BAJARSE AL MORO</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Mar 2011 11:40:49 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Observamos en la distancia, como casi siempre sin tomar partido, los movimientos que se están produciendo en casi todo el mundo árabe. Primero fue Túnez y después Egipto, donde el grito de libertad y de hartazgo ante la corrupción y las desigualdades han unido a comunidades muy dispares para alcanzar un atisbo de democracia. Después ha llegado Libia y con Gadafi hemos topado. Han sucedido la respuesta violenta y represora de su régimen militar y la ridícula inoperancia de la comunidad internacional.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-377" title="bajarse-al-moro" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2011/03/bajarse-al-moro-190x300.jpg" alt="bajarse-al-moro" width="280" height="412" /></p>
<p style="text-align: justify;">Coincide que recientemente he visto varias películas de eso que se llamó <strong><em>Comedia Madrileña</em></strong>, un cierto género que surgió en el cine español a finales de los 70 y se mantuvo en toda la década posterior, con actores fetiche como <strong>Antonio Resines</strong> y <strong>Carmen Maura</strong> y directores señeros como <strong>Fernando Trueba</strong>, con obras como <em>Ópera Prima</em> (1980) o  <em>Sé infiel y no mires con quién</em> (1985); <strong>Fernando Colomo</strong>, con <em>¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?</em> (1978) o <em>La vida alegre</em> (1987) o el mismo <strong>Pedro Almodóvar</strong>, <em>¿Qué he hecho yo para merecer esto?</em> (1984). Casi todas ellas en tono de comedia ligera y desenfadada, bastante irreverente, con cierto aire pseudointelectual y postmoderno, y rodadas con el fondo del Madrid de <strong>Tierno Galván</strong>, recién estrenada la democracia y en un ambiente bastante progre. Posteriormente todos estos directores siguieron caminos diversos y casi renegaron de sus comienzos (salvo quizás Colomo que ahondó en su estilo, más depurado, en los años 90 con películas como <em>Allegro ma non troppo</em> o <em>El efecto Mariposa</em>, que tuvieron éxito de crítica y público y recuerdo que hasta marcaron de cierta forma en mi entorno universitario). Pero ahí quedó este puñado de películas que quizás convenga, en estos tiempos de pesimismo y crisis de valores, revisar, aun con la prevención que da el paso del tiempo (la estética de la época puede resultar mortal…), para encontrar un cierto respiro.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-376"></span>De entre estas cintas, aunque quizá no es la más completa y puede que no alcance el ritmo de otras, me quedo con <em><strong>Bajarse al Moro</strong></em>, de Fernando Colomo (1989)  en una adaptación de la obra de teatro homónima de <strong>José Luis Alonso de Santos</strong>: desde el barrio de <em>Lavapiés</em>, <em>Chusa</em> (una genial <strong>Verónica Forqué</strong>) viaja periódicamente hasta Ceuta donde consigue hachís (se “<em>baja al moro</em>”), convive con su primo <em>Jaimito</em> (<strong>Juan Echanove</strong>) quien luego se dedica a venderlo al menudeo por el barrio (él no baja porque “tiene cara de sospechoso”…) y tiene una relación con un policía (<strong>Antonio Banderas</strong>) quien se pone frenético ante los trapicheos de los otros dos y las presiones de su madre (Chus Lampreave), que los llama a todos “<em>yanquis</em>” (por <em>yonkis</em>). La peripecia se complica cuando aparece en sus vidas una joven niña pija bastante perdida (una debutante <strong>Aitana Sánchez-Gijón</strong>, que ya apunta aquí todo su magnetismo), <em>Chusa</em> le da cobijo y la enreda para que se baje al moro cono ella (y así doblar la ganancia), aunque el tema se complica porque aún es virgen y todo se vuelve un poco loco.  Merece la pena ver a estos actores tan jóvenes antes de explotar y la historia, de humor blanco y sin pretensiones, muy bien llevados por el director y con escenas realmente simpáticas. Adicionalmente, resulta especialmente acertado el golpe de efecto de convertir a la banda sonora (a cargo del grupo <em><strong>Pata Negra</strong></em>, donde aún estaba <strong>Raimundo Amador</strong>) en un elemento importante de la historia, al incluir a los músicos en la acción como ensayando en la terraza del piso de enfrente.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras, observamos en la distancia, como casi siempre sin tomar partido, los movimientos que se están produciendo en casi todo el mundo árabe. Primero fue <strong>Túnez </strong>y después <strong>Egipto</strong>, donde el grito de libertad y de hartazgo ante la corrupción y las desigualdades han unido a comunidades muy dispares para alcanzar un atisbo de democracia y mejor reparto de las oportunidades. Inmediatamente, las protestas se extendieron por otros países tan distantes como Argelia, Yemen, Jordania o Marruecos donde sus gobiernos <em>se han puesto las pilas</em> rápidamente para sofocar los conatos de incendio y ofrecer reformas al pueblo. Lo que aparentemente sorprende es la falta de una cabeza visible (como los caudillos a la antigua usanza) que jalee este movimiento y es que, con el vehículo de internet y con un claro fin común (salir de la miseria) no hace falta más para prender la mecha. Veremos ahora si es posible mantener la llama encendida con el tiempo pero, probablemente así surgió la <strong>Revolución Francesa</strong>, sin líderes. Y se corre el peligro de que, como entonces, surjan <em>Robespierres o Napoleones</em> que quieran pervertir el camino trazado.</p>
<p style="text-align: justify;">Después ha llegado <strong>Libia</strong> y con <strong>Gadafi</strong> hemos topado. A los primeros días de euforia donde el dictador parecía acorralado y desde Europa y Estados Unidos se le pedía <em>con boca chica</em> que se fuera (<em>de buen rollito</em>), han sucedido la respuesta violenta y represora de su régimen militar y la ridícula inoperancia de la <strong><em>comunidad internacional</em></strong> para actuar evitando el desastre: en mi opinión esto no es un problema de falta de acuerdo sino de pura y simple conveniencia, ya que apenas se equilibró la situación entre los revolucionarios y el régimen libio (con un país dividido y las refinerías cerradas), el conflicto parecía alargarse y el precio de los combustibles se dispara; entonces la reacción es que más vale que el dictador siga en su sitio controlando el suministro del crudo a Europa y que nos quedemos como estamos (lo de la democracia y las libertades…pues eso lo discutimos otro día).  Una vez más el <em>vil metal</em> se impone y, para cuando nos pongamos de acuerdo en hacer algo (zona de exclusión aérea… ¡hipócritas  cobardes!) la cosa se habrá resuelto con un baño de sangre (yo no creo que pase del próximo fin de semana).  Pero esta ola es imparable y es que el hambre mueve montañas: ahí está ya <strong>Bahrein</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí, en nuestro acomodado y adormecido <strong><em>Primer Mundo</em></strong> no es previsible que suceda nada parecido. ¿Estoy llamando a salir a las calles pidiendo que se vaya el Gobierno? ¡Hombre!, si <strong>ZP</strong> hiciera lo que <strong>Berlusconi</strong> en Italia (esa mezcla abochornante entre <em>El Padrino</em> y <em>Jaimito</em>) yo abogaría por medidas de este tipo. Pero no… voy más allá. Este no es un problema de elecciones anticipadas y cambiar un cromo por otro que, en esencia son lo mismo. Hablo de un cambio profundo de sistema que, obviamente, no va a llegar porque, como suele decirse, éste es “el menosmalo de todos los que se han inventado hasta ahora” y seguiremos adormecidos en la mediocridad y el conformismo. De todas maneras podríamos hablar sobre la silenciosa y <em>&#8220;silenciada&#8221;</em> <strong>revolución islandesa</strong>… Entretanto, si queremos ver algo revolucionario habrá que<em> bajarse al moro</em>.</p>
<address style="text-align: justify;"><em>(Yo quizás lo haga y hasta puede que llegue a comprar alguna piedra, a ver si así la vendo y me saco unas pelas, que la arquitectura últimamente no me da pa comer [sic]).</em></address>
<p style="text-align: justify;">MAÑANA MÁS</p>
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		<title>NAVIDAD DE CUENTO</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Dec 2010 19:35:13 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Este año que ya pasa se nos llevó muchas cosas y algunos genios.   A pesar de ello celebraremos la Navidad, con sus comidas compulsivas y sus compras opíparas (¿o era al revés?...bueno ¿en qué cambia?).  No sentaremos un pobre a la mesa pero seguro que dejaremos un hueco en nuestro corazón para él. También nos llenaremos de buenos deseos y esperanza en el futuro, ya que el presente no nos contenta; con el calor en familia para los que la tenemos y la ilusión de que la suerte no pase de largo y pare en nuestro portal, sin darnos cuenta de que ya la tenemos instalada como el agua corriente: no nos quejemos si hoy sale con falta de presión o más fría de la cuenta, muchos deben buscarla en profundos pozos lejanos y llevarla a cuestas hasta su casa.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-369" title="poster_placido_3" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2010/12/poster_placido_31-208x300.jpg" alt="poster_placido_3" width="254" height="352" /></p>
<p> </p>
<p style="text-align: justify;">Reflexiono un rato, extrañamente a solas (no por mucho tiempo, hoy no es el día), unas horas antes de <strong>Nochebuena</strong>, sobre este acontecimiento que cada año, más allá de su sentido religioso, que llamamos <strong>Navidad</strong>: para unos, sentimiento; para otros, familia, vacaciones, para muchos; trabajo, para pocos… muchas facetas en definitiva.<span id="more-366"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Hace poco se nos fue <strong>José Luis García Berlanga</strong>, un genio del cine y del arte de contar historias (junto a su inseparable <strong>Rafael Azcona</strong>).  Recuerdo cómo me enteré de su muerte: estaba en un cumpleaños y trataba infructuosamente de mantener una conversación privada con un Amigo (con mayúscula) y no paraban de interrumpirnos otra gente, con toda su buena intención y cada cual con su tema (claro, ¿a quién se le ocurre intentar hablar durante una fiesta?&#8230; cosas de raros) y le digo “esto es imposible, no deja de entrar y salir gente de la escena, como en una película de Berlanga”; se sonríe y me replica “sí… por cierto, ¿sabes que ha muerto esta mañana?”.  Me quedé helado.  En fin, siguió la fiesta pero ya no fue igual.</p>
<p style="text-align: justify;">En <em>Nochebuena</em> siempre me acuerdo de <strong>Plácido</strong> (más ahora que tenemos encima la omnipresente crisis).  La genial película que se desarrolla de forma perfecta, con un ritmo vertiginoso, en un montaje a tiempo real y con una magnífica pléyade de actores que se mueven dentro de grandes planos secuencia al más puro estilo <em>berlanganiano</em>.  Sobre este coro de intérpretes destacan <em><strong>Cassen</strong></em> (en su mejor papel), el increíble <strong>José Luis López Vázquez</strong> (que tuvo que travestirse en <em>Mi Querida Señorita</em> para que la crítica empezara a valorarlo como un buen actor y no como cómico) y, en menor medida, <strong>Manuel Alexandre</strong>, ambos asiduos colaboradores del director valenciano y que le han precedido recientemente en su adiós.</p>
<p style="text-align: justify;">Plácido (<em>Cassen</em>) es un hombre humilde que trata durante toda la película de zafarse del lío en que trata de involucrarle Quintanilla (<em>López Vázquez</em>), un entrañable <em>pelota</em> aspirante a ascender a las altas esferas, para ir al notario a pagar una letra atrasada del motocarro con que se gana la vida y mantener a su familia.  Todo comienza en la víspera de Navidad cuando se organiza una hipócrita campaña (con desfile y todo) entre las clases pudientes con el lema <strong>“siente un pobre a su mesa”</strong> para dar de comer a los desfavorecidos en un acto de fingida caridad y Plácido pone su motocarro al servicio de la causa con el ánimo de ganarse unos duros.  La cosa se empieza a enrevesar y el guión va dando un <em>repaso</em>, sorteando hábilmente la censura, a la sociedad de la época (que no difiere en tanto de la actual, creo yo): hipocresía, falsa moral, miseria económica y humana, en definitiva.  Todo ello con un humor tan negro como agudo y con unos veinte minutos finales memorables. </p>
<p style="text-align: justify;">El bagaje de Berlanga está plagado de obras maestras (también algún exceso) donde plantea, en el marco de comedias costumbristas, críticas reflexiones sobre diversos <span style="color: #000000;">temas: <em>Bienvenido Mr. Marshall</em> (1952)</span><span style="color: #000000;"> hasta su último trabajo <em>París Tomboctú</em> (1999)</span><span style="color: #000000;">, pasando por <em>El Verdugo</em> (1963), valiente y cómico alegato contra la pena de muerte, <em>La Escopeta Nacional</em> (1977) y la corrupción política y social de las jerarquías o <em>La Vaquilla</em> (1985), esperpéntico retrato del absurdo de la <em>Guerra Civil</em>.  Siempre recomendables.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Este año que ya pasa se nos llevó muchas cosas y algunos genios.   A pesar de ello celebraremos la Navidad, con sus comidas compulsivas y sus compras opíparas (¿o era al revés</span>?&#8230;bueno ¿en qué cambia?).  No sentaremos un pobre a la mesa pero seguro que dejaremos un hueco en nuestro corazón para él. También nos llenaremos de buenos deseos y esperanza en el futuro, ya que el presente no nos contenta; con el calor en familia para los que la tenemos y la ilusión de que la <strong>suerte</strong> no pase de largo y pare en nuestro portal, sin darnos cuenta de que ya la tenemos instalada como el agua corriente: no nos quejemos si hoy sale con falta de presión o más fría de la cuenta, muchos deben buscarla en profundos pozos lejanos y llevarla a cuestas hasta su casa.</p>
<p>MAÑANA MÁS</p>
]]></content:encoded>
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		<title>GENTE ´BIUTIFUL´</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Dec 2010 10:00:39 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Este Puente, ante la pertinaz lluvia y en consecuencia con el Estado de Alarma vigente provocado por los privilegiados controladores aéreos, he salido poco de casa y así, he estado visitando las vidas de gentes en los extremos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-medium wp-image-355" title="biutiful_poster" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2010/12/biutiful_poster2-208x300.jpg" alt="biutiful_poster" width="241" height="347" /></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Este Puente, ante la pertinaz lluvia y en consecuencia con el <strong>Estado de Alarma</strong> vigente provocado por los privilegiados controladores aéreos, he salido poco de casa y así, he estado visitando las vidas de <em>gentes</em> en los extremos.  No hablo de gente de países lejanos con climas extremos y culturas ajenas, me refiero a vidas que se desarrollan vecinas a las nuestras, probablemente nos tropezamos con ellas casi a diario, incluso llegamos a verlas cuando apartamos la vista de nuestro ombligo, aunque por lo general pensamos que nos pillan de paso y no van más allá de llenar algunos minutos de cine o TV.<span id="more-351"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Con <strong>BIUTIFUL</strong>, el mejicano <strong>Alejandro González Iñárritu</strong>, director y guionista habitual de sus películas, nos presenta la vida de <em>Uxbal</em> (muy bien llevado a cabo por <strong>Javier Bardem</strong>, normalmente no santo de mi devoción), un hombre con ciertos poderes parapsicológicos (esta parte es la que menos me creo de la película y la considero prescindible dentro de una trama sobradamente densa) que trata de sobrevivir en el difícil día a día de la gente que no ha tenido oportunidades y ejerce de referencia de una serie de personas que lo necesitan para sobrevivir: sus hijos, a los que tiene que defender de una madre adicta y desequilibrada a la que, sin embargo, ama profundamente; grupos de inmigrantes ilegales por los que intermedia con los explotadores y la corrupta policía; un hermano vividor y egoísta sin principios; siempre tratando de ser justo y con infinita tenacidad.  En mitad de todo esto se le detecta un cáncer y, consciente de lo marcado que está él mismo por la ausencia de un padre, experimenta todo el sufrimiento y la responsabilidad de dejar “solos” a sus hijos y a los otros.  Al hilo de las vivencias de <em>Uxbal</em>, podemos contemplar cómo una serie de personajes van desarrollando su existencia donde la explotación se vuelve “necesaria”, sin una visión moralista de la historia: no existe la maldad sino la necesidad de supervivencia.  Contribuyen, para ello, de manera perfecta los actores secundarios  (me gustó especialmente<em><strong> Maricel Álvarez</strong></em>, como la mujer de <em>Uxbal</em>).</p>
<p style="text-align: justify;">La película, como viene siendo habitual en Iñárritu es muy visual, hay muchas cosas que se explican sin palabras, un abundantes primerísimos planos (tan difíciles para los actores a los que tanto jugo saca este director) y mucha cámara al hombro (estamos todo el tiempo casi tocando lo que ocurre).  La acción se desarrolla en Barcelona como podría hacerlo en Huelva, Nueva York o Roma (o cualquier ciudad del primermundo).  Quizá no sea la mejor película de Iñárritu: yo me decantaría por <strong><em>21 Gramos</em></strong>, por la  historia, por el atractivo montaje deconstruido y por las brutales actuaciones de <strong><em>Naomi Watts</em></strong>, <strong><em>Sean Penn</em></strong> y <em><strong>Benicio del Toro</strong></em>); aunque obtuviera mayor reconocimiento Babel (6 nominaciones a los <strong><em>Oscars</em></strong> en 2007, incluyendo película y dirección, aunque sólo ganara el premio a la mejor banda sonora, magnífica, a cargo de <em><strong>Gustavo Santaolalla</strong></em>) donde creo que la relación entre las distintas historias está cogida un poco por los pelos y el final feliz es un poco hollywoodiense. No obstante, la corta y compacta trayectoria desde <em>Amores Perros</em> (2000), de Iñárritu y su equipo <strong><em>Guillermo Arriaga</em></strong> (guionista), <strong><em>Rodrigo Prieto</em></strong> (fotografía), <em>Santaollalla</em>… resulta un estilo muy marcado, una gran capacidad de retratar la realidad humana en sus múltiples facetas e inevitablemente (hasta para los más impermeables) conmovedora.</p>
<p style="text-align: justify;">En el otro extremo se encuentran las <strong><em>Mujeres Ricas </em></strong>de <strong>La Sexta</strong>, esta cadena de TV donde existen algunos programas inteligentes como <em><strong>Buenafuente</strong></em>, <strong><em>El Intermedio</em></strong> o <em><strong>Sé lo que hicísteis</strong></em>…  Sin embargo, y me temo que con cierto éxito de audiencia, se emite este <em>pijoreality</em>:  estuve soportando (no pude llegar al final del programa, como otras veces, por más que lo intento, aunque sea para hablar con conocimiento de causa), las excentricidades y banalidades de este grupo  <em><strong>gente guapa</strong>, </em>señoras tan listas como <strong>Mar Segura</strong> (aunque alguna sea bastante lerda y otra descaradamente maleducada) que no tienen nada útil que hacer en sus vidas más que plantear “<em>eventos</em>” de lucimiento personal (bueno, más bien de superficial) y derrochar el dinero de sus maridos y exmaridos.  Tengo la esperanza de que todo sea un montaje de que estos personajes no sean reales sino creados por algún cínico productor y recreados por magníficas actrices profesionales; no me puedo creer que esta realidad conviva inmoralmente con la nuestra y con las otras.</p>
<p style="text-align: justify;">Me temo que ambos extremos existen en este mundo defectuoso (como el título de la película) de gente <em>`biutiful´</em>.  Aquí al lado.</p>
<p>MAÑANA MÁS</p>
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		<title>LA VIDA DE LOS OTROS</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Nov 2010 18:55:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpgalan</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
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		<description><![CDATA[Me resulta increíble y, sin embargo, lo entiendo, que cientos de horas a la semana que se convierten en millones cuando las multiplicamos por cada una de las vidas que las gastan, se empleen en contemplar, husmear, mordisquear, destripar, devorar y, finalmente, excretar; las vidas, reales o inventadas, de otros seres que desfilan por TV y demás medios de colonización mental, a cualquier hora y de manera, parece, interminable.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-343" title="poster_lavidadelosotros_3" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2010/11/poster_lavidadelosotros_3-224x300.jpg" alt="poster_lavidadelosotros_3" width="224" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Me resulta increíble y, sin embargo, lo entiendo, que cientos de horas a la semana que se convierten en millones cuando las multiplicamos por cada una de las vidas que las gastan, se empleen en contemplar, husmear, mordisquear, destripar, devorar y, finalmente, excretar; las vidas, reales o inventadas, de otros seres que desfilan por TV y demás medios de colonización mental, a cualquier hora y de manera, parece, interminable.<span id="more-341"></span>No me lo puedo creer, desde el punto de vista físico, por la enorme cantidad de energía útil desperdiciada; ninguna fuente de ídem me parece más portentosa que un puñado de neuronas, no obstante tiradas por el desagüe.  Me parece inverosímil, desde el punto de vista químico, por ver cómo una fórmula tan carente de sustancia consigue una reacción tan poderosa y en cadena, contagiosa como una fétida epidemia de universal necedad.  Me parece inadmisible, desde el punto de vista político, porque aquéllos que nos dirigen se dejan manejar por intereses económicos y no impiden la proliferación de esta canallesca, al menos, en toda hora en la que la infancia debería poder estar a salvo y adquiriendo otra cultura, otro conocimiento, otra conciencia. Me parece no creíble, desde el punto de vista metafísico, que tantos cuerpos sin alma deambulen por esta tierra carentes de otra referencia que la <em>Princesa del Pueblo</em>, el <em>FulanoGH-nosecuántos </em>o la <em>exdelexdelaex</em> de turno. ¡Pero, por Dios, cómo va a ser <em>Andreitacómetelpollo</em> parlamentaria! (peligro: sólo es cuestión de tiempo…).</p>
<p style="text-align: justify;">Lo entiendo, sin embargo. Porque somos así. Esto parece tan intrínseco, tan inherente a nosotros como peligroso, porque esto no es sólo una actitud pasiva de recibir hasta la saturación esta clase de telebasura que se acaba cuando le damos al <em>off</em>, sino que, a base de estamparlas en nuestro subconsciente, conseguimos trasladar estos ademanes a nuestros actos, impregnando de mala baba nuestra vida, afanándonos en enjuiciar al vecino o a la compañera de trabajo, generando altercado a voces limpias o a lágrima viva a las primeras de cambio y, todo ello, con grandes aspavientos y sobreactuaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Entiendo, no obstante, en primera instancia, el simple cotilleo o el chismorreo mismo, sobre la vida de gente que sea alguien, que haya hecho algo, esto siempre ha existido. Aún así no llego a discurrir cómo, en esta vorágine de idolatría barata, de famoseo vacuo, en orden de alimentar toda esta bola, salen a la palestra cada día nuevos personajes ficticios, muchos d ellos salidos de canteras propias de las cadenas, carne fresca para alimentar las hienas de este circo de carne putrefacta ante la mirada embobada de la plebe. Yendo más allá, comprendo esa curiosidad insana por envidiar a los otros, esa desidia mental que permite no pensar en nuestros problemas diarios, en lo probablemente vacías de contenido que se encuentran nuestras existencias, sean propias o prestadas, tomadas voluntariamente o impuestas por las siempre culpables circunstancias; ese afán por tirar contra otros la primera piedra. Pero, ¿tan vacíos estamos?</p>
<p style="text-align: justify;">En la película alemana <strong>La Vida de los Otros</strong> (<em>Das Leben der Anderen</em>, 2006), el director y <span style="color: #000000;">guionista <strong>Florian Henckel-Donnersmarck</strong>,</span><span style="color: #000000;"> describe </span>con gran precisión y sensibilidad lo que pudo llegar a ser la antigua <strong>República Democrática Alemana</strong> en los años 70 y 80: un país de 16 millones de habitantes, bajo un régimen pseudocomunista, donde cifras oficiales declaran haber tenido a lo largo de sus cuarenta años de historia más de trescientas mil personas a sueldo de la<strong> STASI</strong> (policía política estatal) aunque otras fuentes creen que esta cifra puede elevarse hasta los dos millones, contando con informadores externos y esporádicos; todo ello para preservar un sistema ficticio, injusto, corrompido por el poder y en quiebra económica y social: un país en el que la mayor ocupación de sus habitantes era la vida de los otros.</p>
<p style="text-align: justify;">La cinta cuenta cómo al capitán de la <strong>Stasi</strong> <em>Gerd Wiesler</em> (interpretado por (<strong>Ulrich Mühe</strong>), un oficial pulcro y muy competente que vive por y para su trabajo (no tiene familia ni vida propias), su superior en la todopoderosa policía secreta del régimen le encomienda, siguiendo las directrices del ministro de propaganda, que espíe a la pareja formada por el prestigioso escritor <em>Georg Dreyman</em> (<strong>Sebastian Koch</strong>) y la popular actriz <em>Christa-Maria Sieland</em> (<strong>Martina Gedenk</strong>), sospechosos (como todos los &#8220;intelectuales&#8221;) de tener ideas contrarias al régimen.  Weisler comienza el convencional despliegue de medios de vigilancia y empieza a espiar a la pareja en su piso, al principio convencido de su culpabilidad cuando no lo son y, a medida que avanza la película, va descubriendo que detrás de estas personas, como otras tantas a las que ha destruido la vida muy profesionalmente, eso sí, hay una existencia digna y respetable; va comprendiendo lo inútil e injusto de su trabajo al servicio de intereses no generales sino particulares de quienes ostentan el poder y temen perderlo si el pueblo comienza a pensar y abandona el miedo al que está sometido: en realidad sirve al trepa de su superior <em>Grubitz</em> (quien aun siendo mediocre ha ascendido mucho más rápido en la escala profesional) quien sólo quiere conseguir el favor del sátiro ministro <em>Hempf</em>, el cual, a su vez, ha desencadenado la investigación por puro despecho ya que es rechazado por <em>Christa-Maria </em>quien no se pliega a ser su amante ya que sinceramente ama a <em>Dreyman</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Un gran ejercicio de conciencia acerca del peligro de llevar al extremo el control de las masas distraídas en espiar lo que hacen los otros, plantea esta película que obtuvo numerosos reconocimientos (incluído el <strong>Oscar</strong> a la mejor cinta de habla no inglesa) donde destacan las interpretaciones del trío protagonista, en especial la de <strong>Ulrich Mühe</strong>, quien desgraciadamente falleció sólo un año después.  Realmente convomedores resultan los primeros planos de la cara de Mühe mientras espía a través de auriculares a la pareja (a los que escuchamos al tiempo) y cómo su rostro refleja la lucha moral que sostiene y va tornando sus creencias de un extremo al otro, en aplicación de su propia inteligencia y humanidad.  La trama está muy bien hilvanada y consigue mantener gran atención sobre la historia, mediante un gran montaje y manejo de los ritmos de la escena, igualmente, la ambientación es perfecta y tiene diálogos muy certeros. </p>
<p style="text-align: justify;">A destacar la escena en la que <em>Weisler-Mühe</em> regresa a casa y coincide con un niño vecino en el ascensor, se ve un plano frontal de ambos, él mira al frente rutinariamente y el niño, en cambio, le mira fijamente y le dice “mi padre dice que usted es de la Stasi”, él lo mira y saca su libreta y le replica “a ver, dime el nombre de tu…”, se lo piensa mejor y guarda la libreta, dejando ir al niño y consciente, por fin, de lo inofensivo de la pregunta: acaba de salvar a una persona de ir a la cárcel.  Es con esta inteligente escena con la que el autor marca el punto de inflexión en la actitud del protagonista y, en definitiva, de la película.</p>
<p style="text-align: justify;">Espero que pronto surja o, preferentemente, provoquemos ese punto de inflexión y, dentro de nuestra rutina, cambie algo para que dejemos de estar al cabo de la vida de los otros y más de la nuestra, seguramente muy mejorable.</p>
<p>MAÑANA MÁS</p>
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		<title>¿EL CRISTOBITA NACE O SE HACE?</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Sep 2010 20:49:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpgalan</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
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		<category><![CDATA[SIDA]]></category>
		<category><![CDATA[Tom Hanks]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de mis películas favoritas de siempre ha sido Big (dir. Penny Marshal, 1988).  No es raro que vuelva a verla de cuando en cuando y aún me sigo riendo y enterneciendo con la historia, sencilla pero narrada con gran imaginación y naturalidad desde la óptica de ese niño al que se le hizo realidad ese deseo que, seguro, todos hemos tenido alguna vez: “quisiera ser mayor”. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-333" title="Big1_cartel_peli" src="http://www.jpgalan.es/blog/wp-content/uploads/2010/09/Big1_cartel_peli.jpg" alt="Big1_cartel_peli" width="242" height="334" /></p>
<p style="text-align: justify;">Una de mis películas favoritas de siempre ha sido <strong>Big</strong> (dir. <em>Penny Marshal</em>, 1988).  No es raro que vuelva a verla de cuando en cuando y aún me sigo riendo y enterneciendo con la historia, sencilla pero narrada con gran imaginación y naturalidad desde la óptica de ese niño al que se le hizo realidad ese deseo que, seguro, todos hemos tenido alguna vez: “quisiera ser mayor”. <span id="more-332"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tom Hanks</strong> (Concord, Cal., 1956), borda el papel y llega aquí al cénit de su fase interpretativa cómica (nominado al Óscar) antes de pasarse con igual éxito de público y mayor de crítica al cine “serio”.  Podría dedicar muchas páginas a elogiar la labor de este actorazo que últimamente anda algo perdido interpretando al <em>Profesor Langdon</em> pero que ha dado vida en la gran pantalla a personajes memorables (doble <em>Óscar</em> como actor principal por <em>Filadelfia</em> y <em>Forrest Gump</em>, en 1993 y 1994).  Aunque en la primera no me pareció tan buena su interpretación y la peli era un poco flojita (con el mérito de ser la primera en hablar del <strong>SIDA</strong> y la discriminación que sufren sus enfermos); no puedo dejar de lado creaciones, para mí memorables, como su <em>Capitán Miller</em> en <em>Salvar al Soldado Ryan</em> (ya era mucha tela darte tres <em>Óscars</em> y ponerlo a la altura de <strong>Spencer Tracy</strong> con sólo 40 años), su <em>Náufrago</em> o su <em>Michael Sullivan</em> de <em>Camino a la Perdición</em> (una película de <strong><em>Sam Mendes</em></strong> olvidada en 2002 por la <em>Academia</em> que, a mi juicio, debió arrasar con todos los Óscars y es una de las mejores películas de la década).<br />
Con <strong>Big</strong>, siempre vuelvo a mi infancia con la escena del piano gigante en los grandes almacenes de juguetes, me parto de risa con la escena del partido de squash o con la de la fiesta donde Josh Baskin (Hanks) aparece con traje de circense y pasando de toda la hipocresía circundante, y reflexiono con una historia donde el niño, al final, resulta el más maduro dentro de un mundo de estúpidos mayores que quieren ser grandes y estupendos pero no dan la talla como adultos.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos quieren ser grandes, no mayores, les basta con ser grandes (o al menos aparentarlo). Invitado hace unos días a comer por unos buenos amigos (buena gente) en el seno de la feria de su pueblo, yo, que de natural tiendo más a escuchar y observar que a hablar, estuve fijándome (además de sortear borrachos a caballo), en la fachada que ofrecía la gente que alrededor se encontraba.  En especial, sobre algo que vengo apreciando de un tiempo a esta parte, unos años quizás: la proliferación y desarrollo de una nueva (o tal vez no tanto, por aquello de sus raíces arcaizantes) casta que yo denomino, tomando el término que otro buen amigo acuñó: cristobita.<br />
El <strong><em>cristobita</em></strong> es una figura, como digo, que se está reproduciendo por generación  espontánea o mimética, por cigoto o por esporas y puebla cualquier sarao medioqué que se organice y se desplaza por calles (mayormente las comerciales y con muchos bares pijos) de la geografía nacional.<br />
La cuestión es que, observando su evolución, he llegado a preguntarme por su origen y la duda fundamental es: ¿El <em>cristobita </em>NACE o SE HACE?</p>
<p style="text-align: justify;">Definamos primero al sujeto para aquéllos no familiarizados con el término: <em><strong>cristobita</strong></em> es ese individuo que, independientemente de su aspecto físico, complexión o edad, con su vestimenta y esquemas estéticos, busca aparentar ser un grande, un triunfador, un potentado, un tipo de éxito, pero por ñoño, acartonado o falto de porte, se queda a medio camino y resulta, al menos para mí, de lo más ridículo, por grosero y ostentoso. Es un amago de <em>pijo</em> reinventado, falto de personalidad y cuya idea de ir bien vestido es llevar muchas etiquetas y logotipos de marcas lo más visibles que pueda.<br />
A su vez, el cristobita, se puede dividir en dos grandes familias, con sus correspondientes cruces y variables:<br />
La primera, más propia de regiones meridionales, es el cristobita cortijero o <em>zeñorito</em>.  Suele llevar un corte de pelo rayita al lado o tirante<em> pa’tras</em> a lo torero (generalmente engominado), con buenas patillas espesas y cortadas en pico de flauta, pantalón vaquero falsamente gastado (no será de trabajar) y camisa a cuadros o rayas finas, un buen cinturón con los colores de la bandera o de tiras de cuero de colores llamativos trenzadas y vehículo 4&#215;4 de alta gama y línea campera (nada de buenas aerodinámicas, todo muy <em>cuadrao</em>) y con una supuesta divisa inventada para la ocasión serigrafiada en las puertas.  Suele rematarse el conjunto con una gruesa cadena de oro y medalla de la Virgen de turno (con lo cual, de paso, nos obsequia con una amplia vista de su vello pectoral)  y, a veces, hasta anillo con sello del mismo material y número de kilates.  Sus marcar favoritas van desde el <em>Burberrys</em> hasta <em>El Caballo</em> u otras del estilo.<br />
La segunda, el modelo <em>pseudopijo</em> o <em>cuentamecomopasó de-generation</em>, más propia de regiones septentrionales, mesetarias o Costa del Sol, aporta una apariencia más urbana y falsamente casual (está bien estudiada), con pelo en media melena de aparente desenfadada con amplios flequillos y mechones (ahí tenemos bastante laca debajo, no crean), pantalón <em>chino</em> o <em>5 bolsillos</em> de colores chillones que van desde el rojo, azul eléctrico o verde hierba hasta el rosa o el amarillo, y polo de color igualmente chillón pero complementario al del pantalón (a veces ni eso) o camisa de raya fina a juego con el susodicho. Comparte con el anterior el gusto por los cinturones anchos de cuero trenzados en colores claros. El calzado aquí no suele ser el castellano o el boto, pasando a náuticos y demás borlas. Una variante reciente de esta familia es la que lleva camisas y polos con motivos del deporte con el mismo nombre que, como ya se sabe es de los más caros de practicar. Este grupo también se distingue del anterior y de todos los mortales por la forma de hablar donde se arrastran las consonantes y que yo pensaba que era una exageración cuando veía las parodias de los humoristas en la tele hasta que estuve un año trabajando junto a<strong> Sotogrande</strong> y lo viví en mis carnes.  Las marcas son <em>La Martina</em>, <em>La Puri</em> y otras yerbas.<br />
Hasta aquí, podemos pensar, dado que vemos especímenes infantiles de estos cristobitas (tanto los camperos como los náuticos), que el cristobita nace.  Así tenemos por nuestros paseos marítimos y clubes deportivos, ferias y procesiones, por tierra y por mar, interior o costa, una pléyade de niños vestiditos como carcamonías de papi pero con pantalones cortos (de dos tallas menos de las que les corresponden, que parece que las mamis intentan mantenerlos niños a base de apretarles el desarrollo de los genitales, con perdón). Los del primer grupo con nombres de sus abuelos o el patrón del pueblo y los segundos, hay que ver cómo son las modas, todos con nombres godos (Rodriguito, Alvarito, Gonzalito, Jimena… si no fíjense).</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, veo en la feria (como en otros lugares), bastantes jóvenes adolescentes que, sin tener esa ascendencia metida en vena, se disfrazan de ellos, con más pifia que acierto, con ropas de sucedáneos de las marcas o de ellas mismas, pero con un escaso garbo que no sé si llevan, los unos, El Caballo, La Jaca o El Penco; y los otros que del polo creen que es un coche de niña <em>pija</em>, se limitan a comprarse la camisa <em>ajustaita</em> como si fuera la zamarra de su equipo de fútbol favorito.</p>
<p>Creo que, simplemente, de una manera o de otra, por cuna o aprendizaje, de buena gana o por conveniencia, imbuidos por la tele y esta sociedad individualista y pesebrera de la fama y el <em>triunfismo</em>, todos buscan una imagen que se asocia con el poderío y también quieren ser grandes. De <strong>Estética</strong> mejor ni hablamos…</p>
<p>MAÑANA MÁS</p>
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