JUEGO DE NIÑOS

Por , 26 enero 2010 10:46

Gallifante

Había un programa en la TV de finales de los 80 y comienzos de los 90 en que, disfrazado de «concurso donde lo de menos son los premios» (o sea, en plan Torrebruno-lo importante es participar y tal) se juntaban dos parejas de concursante+famoso (cuando los famosos lo eran por su profesión y no por su currículo amatorio ni tenían por apellido las iniciales GH y un número, como si fueran un cyborg de una novela de Isaac Asimov) para adivinar qué querían describir sin nombrarlo, en diferentes videos grabados por los colegios, niños de entre 5 y 10 años. Este surrealista formato creado por Miquel Oriol y conducido, en sucesivas etapas, por Amparo Soler Leal, Ignacio Salas, Tina Sainz y Javier Sardá (años antes de venderse al oro de Moscú); daba lugar a situaciones de lo más jocosas y nos hacían apreciar la inocencia y la espontaneidad (¿dónde dejé las mías…?) con que los crios se montaban su película, comentando a su manera, cómo veían ellos a personajes o situaciones de la vida cotidiana.

Cada definición acertada por los concursantes era premiada con la mascota del programa, reproducida en figura cerámica, ese animal imposible, feo como él solo pero mu grasioso, el GALLIFANTE, mezcla daliniana entre gallina y elefante.  Al final del programa, al que más gallifantes acumulaba se le daba por ganador, de una manera muy amistosa y con el buen rollo provocado por los infantes y sus cosas, canjeando por dinero las figuras a razón de una cotización que variaba ligeramente cada programa y era anunciada con gran simpatía por el presentador o presentadora al inicio (único momento en que se hablaba de dinero durante el mismo).
El programa JUEGO DE NIÑOS se mantuvo en la tele unos cinco años y ya me gustaría que fuera retomado por algún productor aburrido de ver a los niñosloro de Juan Imedio (espontaneidad cero) o sus hermanos mayores en los gallineros de Patricia, Jorge Javier y demás.

En mi pueblo debe de haber, como yo, algún nostálgico y se han puesto manos a la obra con la cosa, convirtiendo el urbanismo local en un JUEGO DE NIÑOS. Hemos pasado, al parecer, del Monopoly a los gallifantes y los vídeos del programa, esta vez, han sido grabados en la Estación de Corrales, donde moran (poco, eso sí, que cuando no estoy tosiendo estoy tasando, que cuando no tengo junta estoy juntando) los inocentes definidores de ciudad, esos que tienen el «fluorescente amarillo» (como decía Rocío Jurado, ya roto de tanto usarlo), la varita mágica que separa el polvo de la paja, los millones de los melones.

En su último programa emitido, subtitulado Modificación Puntual nº4 del PGOU, con gran asombro por mi parte, se han puesto a dar soluciones para la falta de suelo para hacer VPO en el término municipal de Aljaraque y, con el descaro que sólo puede dar la ignorancia o la falta de sensibilidad que diera la desidia, no se les ha ocurrido otra cosa que elevar el número de plantas permitidas de tres a cinco (cuatro+ático). ¡Casi ná!, con lo que se dio en su día con el tema de los áticos o los bloques en Corrales…(pero eso eran cosas de políticos ¿no?).
A los técnicos arquitectos-urbanistas (por cierto, del latín technĭcus, y éste del griego τεχνικός, de Tεxvη, ARTE, nada más lejos de la realidad, en este caso), ya me los imagino con baby de rayitas azules, con la pizarra llena de diagramas de Venn o un mapa del ¿Estado Español? de fondo, soltando lo primero que se les venía a la cabeza pa arreglar el mundo:  (uno) pues, pues yo…pa hacer más viviendas…haría un agujero mu hondo, y las metería todas ahí (y el otro) no, no…mejor hacemos unos pisos muy altos, de muchos metros, hasta el cielo y las ponemos encima…

Menos mal, por suerte (no por otra cosa) que no querían hacer más viviendas. ¿Qué se les hubiera ocurrido hacer si en vez de treinta hubiesen querido meter cien?¿tendríamos un bloque de 15 plantas? ¿y si fueran trescientas? Sencillamente ridículo, aunque no tanto si pensamos el impacto que causa un tarugo de cinco plantas sobre nuestro entorno, bastante más bajo y compartimentado, especialmente, en la ubicación prevista en Aljaraque, en la zona de La Fragua, en lo alto de la Avenida de Huelva, destrozando el skyline de la colina. Porque en Corrales, la cosa queda menos escandalosa, dentro del desmadre general (a perro flaco…) aunque no por ello menos cuestionable, pero en Aljaraque… es carne de Google Earth. Para que nos hagamos una idea: es como si hacemos un ladrillo que tiene la misma altura que la espadaña de la torre de la Iglesia de los Remedios, pero de ancho como ¡dos veces la iglesia entera!. Vamos, como meter el Titanic en el puerto de Mazagón… ¡¿Quién dijo mieo?!!
¿Y quién dijo lo de la imaginación al poder?… No sigo que me cabreo y luego me llaman despechao.

MAÑANA MÁS

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2 Responses to “JUEGO DE NIÑOS”

  1. Tεxvη dice:

    Seria inocente por tu parte el pensar que esos círculos te asignen el calificativo de despechado a secas, pero eso es lo de menos.
    Se hace necesario que existan en nuestra sociedad personajes que defiendan, ya no sólo el arte de hacer las cosas, sino que den un toque de atención a quienes a diario y desde hace ya algunos años se reparten la tarta entre “amigorros” a los que colman sus bolsillos haciéndoles fijos de pliegos absurdamente públicos, les llenan sus barrigas con comilonas a costa de todos los electores … es, al fin y al cabo, más fino decir de éstos que son y se comportan como niños, que llamar por su nombre a sus actos y conducta.

  2. jpgalan dice:

    A Tεxvη:
    En este caso, aun considerando precedentes, creo, sinceramente, que no hay mala intención en la infantil propuesta. Sencillamente es que no dan más de sí…

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