NAVIDAD DE CUENTO

Por , 24 diciembre 2010 20:35

poster_placido_3

 

Reflexiono un rato, extrañamente a solas (no por mucho tiempo, hoy no es el día), unas horas antes de Nochebuena, sobre este acontecimiento que cada año, más allá de su sentido religioso, que llamamos Navidad: para unos, sentimiento; para otros, familia, vacaciones, para muchos; trabajo, para pocos… muchas facetas en definitiva.

Hace poco se nos fue José Luis García Berlanga, un genio del cine y del arte de contar historias (junto a su inseparable Rafael Azcona).  Recuerdo cómo me enteré de su muerte: estaba en un cumpleaños y trataba infructuosamente de mantener una conversación privada con un Amigo (con mayúscula) y no paraban de interrumpirnos otra gente, con toda su buena intención y cada cual con su tema (claro, ¿a quién se le ocurre intentar hablar durante una fiesta?… cosas de raros) y le digo “esto es imposible, no deja de entrar y salir gente de la escena, como en una película de Berlanga”; se sonríe y me replica “sí… por cierto, ¿sabes que ha muerto esta mañana?”.  Me quedé helado.  En fin, siguió la fiesta pero ya no fue igual.

En Nochebuena siempre me acuerdo de Plácido (más ahora que tenemos encima la omnipresente crisis).  La genial película que se desarrolla de forma perfecta, con un ritmo vertiginoso, en un montaje a tiempo real y con una magnífica pléyade de actores que se mueven dentro de grandes planos secuencia al más puro estilo berlanganiano.  Sobre este coro de intérpretes destacan Cassen (en su mejor papel), el increíble José Luis López Vázquez (que tuvo que travestirse en Mi Querida Señorita para que la crítica empezara a valorarlo como un buen actor y no como cómico) y, en menor medida, Manuel Alexandre, ambos asiduos colaboradores del director valenciano y que le han precedido recientemente en su adiós.

Plácido (Cassen) es un hombre humilde que trata durante toda la película de zafarse del lío en que trata de involucrarle Quintanilla (López Vázquez), un entrañable pelota aspirante a ascender a las altas esferas, para ir al notario a pagar una letra atrasada del motocarro con que se gana la vida y mantener a su familia.  Todo comienza en la víspera de Navidad cuando se organiza una hipócrita campaña (con desfile y todo) entre las clases pudientes con el lema “siente un pobre a su mesa” para dar de comer a los desfavorecidos en un acto de fingida caridad y Plácido pone su motocarro al servicio de la causa con el ánimo de ganarse unos duros.  La cosa se empieza a enrevesar y el guión va dando un repaso, sorteando hábilmente la censura, a la sociedad de la época (que no difiere en tanto de la actual, creo yo): hipocresía, falsa moral, miseria económica y humana, en definitiva.  Todo ello con un humor tan negro como agudo y con unos veinte minutos finales memorables. 

El bagaje de Berlanga está plagado de obras maestras (también algún exceso) donde plantea, en el marco de comedias costumbristas, críticas reflexiones sobre diversos temas: Bienvenido Mr. Marshall (1952) hasta su último trabajo París Tomboctú (1999), pasando por El Verdugo (1963), valiente y cómico alegato contra la pena de muerte, La Escopeta Nacional (1977) y la corrupción política y social de las jerarquías o La Vaquilla (1985), esperpéntico retrato del absurdo de la Guerra Civil.  Siempre recomendables.

Este año que ya pasa se nos llevó muchas cosas y algunos genios.   A pesar de ello celebraremos la Navidad, con sus comidas compulsivas y sus compras opíparas (¿o era al revés?…bueno ¿en qué cambia?).  No sentaremos un pobre a la mesa pero seguro que dejaremos un hueco en nuestro corazón para él. También nos llenaremos de buenos deseos y esperanza en el futuro, ya que el presente no nos contenta; con el calor en familia para los que la tenemos y la ilusión de que la suerte no pase de largo y pare en nuestro portal, sin darnos cuenta de que ya la tenemos instalada como el agua corriente: no nos quejemos si hoy sale con falta de presión o más fría de la cuenta, muchos deben buscarla en profundos pozos lejanos y llevarla a cuestas hasta su casa.

MAÑANA MÁS

¿ Te gustó ? Compártelo

4 Responses to “NAVIDAD DE CUENTO”

  1. Ana dice:

    Gran entrada la de Nochebuena. Estuve a punto de hacer una parecida ayer… Pero como pongo hoy en mi blog… Sinceramente, estas Navidades son muy diferentes a las que he vivido siempre, y sinceramente, no me están gustando nada de nada…
    Los buenos sentimientos, la falsa hipocresía de felicitar las fiestas a gente con las que ni siquiera hablas a menudo, o simplemente, el hecho de no darse cuenta que el día a día ya es un regalo… Han hecho que me esté asfixiando! Necesito salir, un punto de vista diferente, una reflexión diversa que dé razón a estos días…

    Suerte?? No sé, a mí hace unos meses que me abandonó… O al menos, se alejó un poquito de mi vida diaria…

    Espero que hayas pasado una Nochebuena ‘buena’ y una Navidad tranquila!

  2. jpgalan dice:

    A Ana:
    Es natural que estas fechas nos lleven a hacer balances y, a las personas tendentes a la melancolía o al desánimo, nos afecten negativamente, muchas veces con toda la razón. No obstante, pasan, como casi todo. En general, no sé si es tu caso, pero creo que es un ejercicio nefasto compararnos con otra gente que entendemos que son más felices (en el fondo sólo tienen más), de ahí mi entrada ´Gente biufitul’. Hay muchas realidades.
    Gracias por tu comentario y ¡ánimo!.

  3. Keiko dice:

    A mi las navidades me han traído tres regalos maravillosos.
    Por un lado, a mi hermano y a mi cuñada,que se trasladaron a vivir a Inglaterra en septiembre.
    Y por otro, a un amigo gaditano que vino ayer a verme…no puedo pedir más, ni deseo más…

  4. jpgalan dice:

    A Keiko:
    Sin duda es un buen ejercicio (aunque no siempre lo hacemos), el plantearnos metas factibles. La felicidad de conseguir lo que nos proponemos no tiene precio y la frustración, por contra, nos lastra y nos empuja al pesimismo. Si, además, lo imprevisto ayuda, la jugada puede ser redonda.
    Aprovecha.

Añadir un comentario

Resuelve el acertijo (requerido)